CMP 2014

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lunes, 11 de marzo de 2019

¿Por qué Anestesia en La Princesa?


A continuación colgamos un documento informativo dirigido a estudiantes de Medicina y futuros MIR en el que describimos cómo es la Residencia de Anestesiología y Reanimación en nuestro Hospital y que ventajas tiene el elegir a La Princesa.






Descarga el documento informativo: ¿Por qué Anestesia en La Princesa?


Si tenéis cualquier duda, escribirla abajo en los comentarios 

lunes, 4 de marzo de 2019

Actualización en el manejo perioperatorio del paciente politraumatizado (Guías alemanas 2018)


A continuación exponemos algunos de los puntos que consideramos más importantes en el manejo perioperatorio del paciente politraumatizado según las guías publicadas por la German Trauma Society en 2018, en el manejo de la vía aérea, la fluidoterapia y el manejo del traumatismo torácico.

Guías alemanas 2018 Sistema de recomendación: 

Grado de Recomendación (GoR):
- A = Se “tiene” que hacer (“Must” en inglés)
- B = Se “debe” hacer (“Should” en inglés)
- 0 = “no está claro” o “se puede considerar”
- GPP = “Good clínical practice” Representa el estándar clínico de tratamiento cuando no hay evidencia disponible.

Manejo de la vía aérea:

- GoR A:
    - SpO2 < 90% a pesar de oxígeno suplementario, si se ha descartado previamente neumotórax a tensión
    - TCE severo (Glasgow < 9)
    - Inestabilidad hemodinámica asociada al trauma TAS <90 mmHg (Ajustado a la edad en niños)
    - Trauma torácico severo con insuficiencia respiratoria (FR > 29 RPM ajustada por edad en niños)
- GoR B:
    - Se debe realiza estabilización manual en línea retirando previamente la inmovilización cervical (collarín) para realizar la intubación orotraqueal.

Inducción anestésica:

- Evitar etomidato. Ketamina (1-2 mg/kg IV) es una buena alternativa (GoR B).
Etomidato se asocia a insuficiencia suprarrenal en estos pacientes, además de mayor shock hipovolémico, mayor necesidad de vasopresores, coagulopatía, días de VM y de ingreso en UCI, incluso tras una dosis única.

Fluidoterapia:


Previo a iniciar el tratamiento del shock hemorrágico, se debe descartar primero shock obstructivo.

-GoR A:
    - No administrar Suero salino fisiológico.
    - No usar albúmina en el reemplazo de volumen prehospitalario.
- GoR B:
    - Usar cristaloides isotónicos balanceados.
    - Evitar la resucitación agresiva. En el paciente con sangrado incontrolable se debe administrar líquidos de forma reducida para mantener estabilidad hemodinámica mínima sin incrementar el sangrado.
La “resucitación hipotensa” se ha asociado a menor mortalidad postoperatoria precoz, disminución de la incidencia de coagulopatía, y menor mortalidad asociada a la coagulopatía. La TA óptima permanece controvertida, sin embargo una aproximación razonable parece ser usar el objetivo de TAS < 100 mmHg y TAM entre 50-60 mmHg.
    - En pacientes con TCE severo se debe realizar fluidoterapia con el objetivo de conseguir TA normal.
    - Usar cristaloides para el reemplazo de volumen. Las revisiones sistemáticas siguen concluyendo que los coloides no presentan ningún beneficio frente a cristaloides en la resucitación del paciente traumatizado.
- GoR 0:
    - No administrar líquidos si no hay evidencia de depleción de volumen.
    - Evitar le Ringer lactato, en su lugar considerar Ringer acetato o malato.

Traumatismo torácico:

- GoR A:
    - El neumotórax a tensión es la causa traumática reversible de parada cardiaca en el ámbito prehospitalario.
    - Si existe sospecha clínica de neumotórax a tensión se debe descomprimir inmediatamente
    - Si no puede descartarse trauma torácico, se deben realizar estudios radiológicos diagnósticos en urgencias.
    - Herida penetrante de tórax que genere inestabilidad hemodinámica se le debe realizar toracotomía exploradora.
- GoR B:
     - El neumotórax a tensión se debe descomprimir inicialmente con aguja. La toracostomía quirúrgica con o sin colocación de tubo de tórax se debe realizar tras la descompresión inicial.
    - Neumotórax diagnosticado mediante auscultación debe ser observado inicialmente en pacientes en respiración espontánea; mientras que debe ser descomprimido en pacientes con ventilación mecánica.
    - Usar tubos de tórax entre 24-32 French. No hay evidencia de beneficio con tubos de mayor diámetro en pacientes traumáticos.
    - En caso de cirugía se deberá conservar la mayor cantidad de parénquima pulmonar posible.
    - En caso de rotura de la aórtica torácica, se deberá realizar reparación endovascular con prótesis si es técnicamente posible. Hasta que se reconstruya la aorta o en casos de manejo conservador mantener la presión sistólica entre 90-120 mmHg.
- GPP:
    - En pacientes hemodinamicamente inestables con traumatismo torácico se debe realizar eFAST para descartar taponamiento pericárdico.
- GoR 0:
    - El tratamiento quirúrgico mediante toracotomía se puede realizar con pérdida de sangre inicial > 1500 ml a través del tubo de tórax o con sangrado continuo > 250 ml/h por más de 4 horas.


Bibliografía:


miércoles, 20 de febrero de 2019

Jornadas Puertas Abiertas para futuros MIR 2019

El 20 de marzo de 2019 Se realizarán en el Hospital Universitario de La Princesa (Madrid) las jornadas de información para futuros MIR, sin duda una oportunidad estupenda para que los aspirantes a elección de plazas del MIR 2018-2019 puedan conocer nuestro Hospital y su oferta en la formación médica especializada.

Os Esperamos!!!




Descarga díptico en PDF

lunes, 11 de febrero de 2019

Consideraciones anestésicas y críticas del paciente quemado ("Gran Quemado")


Definición de quemadura mayor o “gran quemado”

- Quemadura  >25%  (> 20% en edades extremas) del área de superficie corporal (ASC) de segundo grado
- Quemadura  >10% ASC de tercer grado.
- Quemaduras en ojos, oídos, cara, manos pies periné y genitales
- Inhalatorias o con traumatismo asociado
- Quemaduras en pacientes con enfermedades graves o embarazadas.


El ASC quemada se determina en adultos mediante la regla de los 9 de Wallace



Es importante precisar la hora 0 cómo la hora en la que se produce la quemadura y no cuando el paciente llega al hospital. Todos los puntos que se describen a continuación van en relación al momento en que se produce la quemadura.

Consideras anestésicas por aparatos:

Respiratorio:
- Asegurar la vía aérea lo antes posible si se sospecha de peligro.
- Puede haber lesión de vías aérea superior (VAS) y/o vía aérea inferior por inhalación de humo y/o daño por calor. En la VAS puede llegar a existir compromiso de la VA por edema.
- Por desactivación de surfactante se puede producir atelectasias e incluso Síndrome de Distress respiratorio del adlto (SDRA). Sospechar daño de la VA en pacientes con quemaduras en la cara, cejas quemadas, cenizas en esputo, ronquera, estridor etc. Muchos pacientes no muestran clínica hasta pasadas varias horas.
- La permeabilidad se puede alterar facilitando la aparición de Edema agudo de pulmón (EAP).
- Las quemaduras en el tórax puede actuar como lesiones restrictivas.
- La inhalación de monóxido de carbono (CO) puede producir hipoxemia manteniendo una PO2 y SpO2 normales. EL CO desplaza la curva de la Hb a la izquierda haciéndola más afín al O2 e impidiendo que se desprenda de esta. Recordar que el pulsioxímetro no discrimina entre O2 y CO. Administrar O2 al 100%.
- Durante la fase de recuperación existe un hipermetabolismo por lo que hay que garantizar FiO2 elevadas y un volumen minuto elevado para lavar el exceso de CO2 producido.

Cardiovascular y fluidoterapia:
- Dos fases:
  1) Fase temprana: primeras 48 horas: clínica de shock hipovolémico, fuga de líquidos al intersticio edema, aumento de resistencias vasculares, hemoconcentración.
  2) Fase hiperdinámica: pasadas 48 horas elevación de gasto cardiaco (GC), shock distributivo con diminución de resistencias vasculares sistémicas.
- Alteración de la microvasculatura en el sito de la lesión lo que favorece una gran pérdida de líquidos, al punto de que aunque hay destrucción de eritrocitos el hematocrito (HCT) aumenta por hemoconcentración.
- Existe una hipovolemia con las consecuencias de la misma (hTA, ↓GC). Durante las primeras 24 horas se prefiere reponer líquidos con cristaloides. Una de las estrategias más usadas es la fórmula de Parkland: Ringer Lactato 4 ml/kg/%área quemada en las primeras 24 horas. De esta cantidad la mitas en el as primeras 8 horas y la mitad en las 16 horas siguientes.
- El uso de albúmina en las primeras 24 horas (a partir de la hora 8) comienza a ser aceptado en pacientes con quemaduras > 20% ASC. Parece ser al menos tan segura como los cristaloides
- Pasadas las primeras 24 horas ajustar fluidoterapia según estado hemodinámico y usando la diuresis cómo objetivo. Ringer Lactato 30 ml/kg/día + 1 ml/kg/% área quemada. Se puede añadir albúmina al 5% (0,3 a 0,7 ml/kg); y añadir Suero Glucosado 5% 1,5-2 ml/kg
-  La perfusión de órganos se mide por la diuresis, algunos autores recomiendan objetivo de diuresis 1-2 ml/kg
- Después de 24-48 horas los capilares vuelven a la normalidad por lo que si se dan coloides estos ya se quedan en el espacio intravascular, en esta fase hay tendencia a la HTA por elevación de catecolaminas endógenas.
- En algunos centros monitorizan lo antes posible el GC mediante termodilución y guían la fluidoterapia usando el ITBI cómo parámetro de Volemia, con un objetivo de mantenerlo > 400 ml/m2 por supuesto guiando la administración de líquidos y vasopresores no solo por ITBI sino también por el IC, VVS, y ELWI.

Iones y nutrición:
- Vigilancia estrecha con analíticas seriadas
- Puede haber hiperkalemia en la primera fase por la destrucción de tejido. Luego por pérdidas renales y gástricas puede existir hipokalemia.
- Los antibióticos tópicos pueden producir alteraciones electrolíticas: acetato de mafenide inhibe la anhidrasa carbónica causando acidosis metabólica hiperclorémica. El nitrato de plata puede  ↓ niveles de Na+, K+, Cl- así como ↑metahemoglobinemia (raro).
- La hiponatremia e hipofosfatemia son habituales.
- En quemaduras eléctricas puede haber fracaso renal por destrucción de tejido muscular y mioglobinuria
- Puede aparecer hiperglucemia al iniciar la nutrición controlar adecuadamente con insulina
- Iniciar NE en la hora 6 postquemadura (siempre que no haya contraindicación) e ir aumentado progresivamente. Valorar añadir glutamina.

Hematológico:
- Puede haber coagulopatía por sangrado y/o disminución de la función hepática
- Anemia por dilución debido a la gran reposición de líquidos.
- Puede aparecer trombocitopenia por secuestro pasada la semana de la lesión
- En pacientes sanos HCT de 20-25% suele ser suficiente para mantener un aporte de O2 adecuado

Monitorización y manejo intraoperatorio:
- El desbridamiento se asocia con sangrado importante sobre todo si es en área donde no se puede hacer isquemia.
- Contar con dos periféricas gruesas, arteria y VVC siempre que sea posible, en el caso que no haya accesos periféricos VVC de tres luces y alto flujo.
- Si hay quemaduras en tórax los electrodos del EKG ponerlos pinchados. En ocasiones es difícil conseguir donde poner el pulsioxímetro.
- Tienen riesgo de hipotermia usar mantas de calor, calentar los líquidos, subir la temperatura del quirófano, lámparas de calor.
- Siempre que sea posible deben usarse técnicas regionales para la anestesia y control de dolor postoperatorio y postquemadura. Estos pacientes tienen alto riesgo de generar dependencia a opioides por lo que toda técnica que ayude a ahorrarlos es útil. La dexmedetomidina puede ser útil en la sedación en REA y para realización de curas.
- Estos pacientes tienen alto riego de presentar infecciones locales y sistémicas. Sin embargo no hay indicación de profilaxis sistémica, solo tratamiento tópico

Farmacología:
- La succinilcolina está contraindicada tras las primeras 24 horas y hasta 1-10 semanas tras la quemadura por el riesgo de hiperkalemia (la despolarización de la placa motora y la contracción muscular liberan potasio a la sangre) que puede llegar a producir parada cardiaca. En pacientes normales el aumento de K es de 0,5 mmol/L pero en quemados y pacientes neurológicos puede ser mucho mayor. Además puede producir bloqueo prolongado por elevación de receptores de acetilcolina (Ach) postsinápticos,
- Sin embargo hay resistencia a los no despolarizantes por alteración de la unión a proteínas receptoras.
- Los Anestésicos inhalatorios pueden potenciar la depresión miocárdica.
- En general la farmacocinética y farmacodinamia de múltiples drogas pueden verse afectada por la fisiopatología del paciente quemado: alteraciones de los compartimentos líquidos, cambios del GC, variabilidad en la perfusión de órganos, disminución de la función renal y hepática, alteración de los niveles de proteínas plasmáticas, hipermetabolismo y mayor volumen de distribución.



Bibliografía:
- Anderson TA, Fuzaylov G. Perioperative anesthesia management of the burn patient. Surgical Clinics. 2014 Aug 1;94(4):851-61.

lunes, 21 de enero de 2019

Monitorización y manejo de la temperatura intraoperatoria


La temperatura central normal es alrededor de 37 ºC y la periférica de 2-4 ºC más baja.

Hipotermia se define como temperatura corporal central < 36ºC. La incidencia de hipotermia intraoperatoria inadvertida puede llegar hasta el 90%.

Efectos adversos de la hipotermia:
- Prolonga la acción de los anestésicos
- Incrementa el sangrado y los requerimientos transfusionales
- Incrementa las infecciones de la herida quirúrgica
- Incrementa la estancia hospitalaria
- Produce discomfort postoperatorio
- Aumenta FC, TA y niveles de catecolaminas
- Incrementa en 3 veces el riesgo de morbilidad cardiaca postoperatoria por incremento del VO2

La hipotermia durante anestesia general (AG)  ocurre por la combinación de:
1)      Inhibición de la termorregulación por los anestésicos: vasodilatación y reducción del metabolismo basal.
2)      Exposición a un ambiente frío.

La AG altera profundamente el sistema termorregulatorio. El resultado es un rango de aproximadamente 4ºC en que el organismo no desencadena sus mecanismos termorreguladores. Las dosis habituales de los anestésicos usados en clínica reducen el umbral para la vasoconstricción hasta 33-35ºC y aumentan los umbrales para vasodilatación y sudoración en alrededor de 1ºC.

La transferencia de calor desde el cuerpo al ambiente ocurre por 4 mecanismos, enumerados según su contribución para perder calor de menor a mayor:

1)      Conducción: proporcional a la diferencia de temperatura entre dos superficies adyacentes. El cuerpo del paciente está en contacto con las sábanas y la colchoneta de la mesa de quirófano que son buenos aislantes por lo que la pérdida por esta vía es despreciable.
2)      Evaporación: a través de la vía respiratoria, que puede ser muy baja con bajos flujos de gas fresco. A través de la herida quirúrgica es mucho menor de lo que se creía previamente. En total < 10% de la temperatura se pierde por este mecanismo
3)      Convección: Ocurre cuando la capa de aire quieto (still air) adyacente a la piel es perturbada, de manera sencilla el aire que se mueve alrededor de la piel absorbe la temperatura de la esta y se la lleva. Es proporcional a la raíz cuadrada de la velocidad del aire. Puede ser sustancial en quirófanos con flujo de aire laminar.
4)      Radiación: Ocurre en todas las superficies con temperatura por encima del cero absoluto. Proporcional a la cuarta potencia de la diferencia de temperatura absoluta entre dos superficies. Es el mecanismo que más genera pérdida de temperatura.


Radiación y convección son los dos mecanismos que más contribuyen a la pérdida de temperatura.

La hipotermia durante la AG consta de 3 fases:
1)      Disminución inicial rápida: ocurre durante la primera hora donde la temperatura disminuye entre 1-1,5 ºC. Se debe a la vasodilatación que produce una redistribución de la temperatura central hacia la periferia. Genera el 81% de la pérdida de temperatura bajo AG.
2)      Disminución linear lenta: dura de 2-4 horas ocurre porque la pérdida de temperatura es mayor que la producción metabólica.
3)      Fase Plateau: Después de 3-4 horas, se produce por vasoconstricción periférica secundaria a la caída de temperatura central por lo que todo el calor producido por metabolismo se mantiene en el compartimento central.

Cuándo y dónde monitorizar:

The Outcomes Research Consortium sugiere:
- Monitorizar a todos los pacientes que recibirán AG durante más de 30 minutos
- Preferiblemente de forma continua, sin embargo cada 15 minutos es suficiente
- Medir temperatura central en pacientes bajo anestesia neuroaxial si se considera que tienen riesgo de hipotermia
- Mantener un mínimo de temperatura central > 36ºC a menos que la hipotermia esté indicada.

Lugares de la medición:
Centrales: Arteria pulmonar, esófago distal, membrana timpánica, nasofaringe
Intermedia: boca, axila, vejiga, recto y piel de la región frontal.

No existe un lugar de medición mejor que otro, se debe monitorizar aquel al que se tenga acceso y preferiblemente central. La localización nasofaríngea es la que se usa con mayor frecuencia.

Prevención y tratamiento de la hipotermia intraoperatoria:

Siempre es más fácil prevenir que tratar, y es más fácil tratar en el intraoperatorio que en el postoperatorio. Esto es debido que el despertar produce vasoconstricción periférica al quitar los anestésicos con lo cual es más difícil llevar calor al compartimento central.

Calentamiento cutáneo:

La pérdida de calor cutáneo es proporcional a la superficie corporal expuesta. La temperatura de quirófano es el factor más crítico que determina la perdida de calor por mecanismo de radiación, convección y evaporación. Se requiere temperatura de 23 ºC para mantener normotermia en adultos, pero esta temperatura es incómoda para el personal de quirófano. Se recomienda temperatura de 21 +/- 3ºC para quirófanos de adultos con humedad relativa entre 40-60%.

El aislamiento pasivo es el método más sencillo para calentar la piel pero como mecanismo único es insuficiente. Una capa simple produce una disminución de la pérdida de temperatura del 30% pero añadir más capas disminuye aún más esta pérdida mínimamente.

Entre los sistemas de calentamiento activo las mantas de aire caliente son las más utilizadas y recomendadas para el calentamiento intraoperatorio. Actúan por convección moviendo aire caliente a través de mantas especialmente diseñadas.

Calentamiento central:

El uso de flujos bajos de gas fresco ayuda a limitar las pérdidas de calor por evaporación de la vía aérea sin embargo menos del 10% del calor producido por el metabolismo se pierde por el tracto respiratorio. Aunque no es una técnica única útil para prevenir hipotermia debemos tener en cuenta la pérdida de temperatura por esta vía.

Los calentadores de fluidos no son muy útiles salvo en cirugías que requieran grandes cambios de volumen. Con flujos de líquidos IV menores a 35 ml/min no se requiere calentamiento de líquidos en adultos. Sin embargo el calentamiento de fluidos IV es la única manera de aumentar la temperatura central directamente. Tener en cuenta que 1 unidad de sangre refrigerada o 1 litro de cristaloides a temperatura ambiente puede disminuir la temperatura central en 0,25 ºC.

Bibliografía:
Bindu B, Bindra A, Rath G. Temperature management under general anesthesia: Compulsion or option. Journal of anaesthesiology, clinical pharmacology. 2017 Jul;33(3):306.

martes, 8 de enero de 2019

Manejo anestésico de la cirugía del Glomus carotídeo


   El cuerpo carotídeo es un grupo de células quimiorreceptoras ubicadas en la bifurcación de la carótida. Detectan caídas en la PO2, hipercapnia  acidosis, en cuyo caso aumenta la frecuencia respiratoria y el tono simpático.

   La neoplasia de la glándula es rara y tiene un porcentaje de malignización de 5-7%. Los tumores benignos son más comunes en pacientes entre 40-70 años de edad  mientras que los malignos son más frecuentes en pacientes jóvenes. 

   La clasificación de Shamblin divide a los tumores en tres tipos: 
      Tipo 1: la carótida está involucrada mínimamente (26% de los casos), este es el tipo más fácil de resecar; 
      Tipo 2: la carótida interna está parcialmente rodeada de tumor (40% de los casos); 
     Tipo 3: (27%) la invasión es tan grave que la resección no es posible en cuyo caso hay que resecar la carótida.



Tumores secretores:

   Antecedentes de HTA, taquicardia, sudoración, arritmias etc sugieren la presencia de un tumor secretor de catecolaminas (1-3% de los casos), en cuyo caso se debe preparar al paciente previo a la cirugía con un abordaje similar al del feocromocitoma. Es habitual embolizar el tumor previo a la intervención para reducir el sangrado y el tamaño del mismo.

   La técnica anestésica de elección es la general, que puede ser complementada con bloqueos cervicales (en tumores secretores la estimulación con la aguja puede desencadenar liberación de catecolaminas). 

  El manejo intraoperatorio es similar al de cualquier otra cirugía de carótida requiriendo monitorización neurológica sobre todo en los casos en los que sea necesario realizar clampaje carotídeo. En nuestro centro usamos  la saturación regional de O2 cerebral (INVOS). Realizando medición basal (paciente en decúbito supino respirando aire ambiente), y procurando durante la cirugía caídas de este valor mayores de un 20%.  

El estímulo quirúrgico puede producir bradicardia refleja por la cercanía con el seno carotídeo (barorreceptor ubicado en la carótida interna encargado de disminuir TA y FC), infiltrar el lecho quirúrgico con lidocaína al 2% puede evitar esta respuesta como en la cirugía de endarterectomía. Si el tumor es secretor es necesario contar con fármacos de acción rápida para controlar cambios bruscos de TA. 

   Mantener normocapnia para intentar mitigar cambios en el flujo sanguíneo cerebral. El sangrado habitual es de alrededor de 300 ml. 

En el postoperatorio es necesario valorar la interidad de los nervios craneales que pueden ser lesionados durante la cirugía: 
    IX (relejo nauseoso), 
    X (disfonía, movimiento de la úvula al decir “ahhhh”, 
   XI (capacidad de elevar el trapecio contra resistencia). 
   XII también se puede afectar (desviación contralateral de la lengua al protruirla)



Kavakli AS, Ozturk NK. Anesthetic approaches in carotid body tumor surgery. Northern clinics of Istanbul. 2016;3(2):97.