CMP 2014

CMP 2014

jueves, 27 de febrero de 2014

Charla:
¿Qué es un paciente demasiado enfermo para ser anestesiado y qué significado tiene en 2014?
PRO: Todo puede ser anestesiado
           
            Es tan sencilla la respuesta a esta pregunta que su justificación resulta cuanto menos compleja. Podemos plantearnos la respuesta desde dos perspectivas diferentes; la primera, debo anestesiar a un paciente que está demasiado enfermo para ser anestesiado?. Y la segunda, disponemos de los conocimientos y los medios hoy en día para anestesiar a cualquier paciente?.
            Lo que es evidente y está claramente demostrado es que cada día el número de intervenciones quirúrgicas es mayor y estas se realizan en pacientes mucho más complejos. Esto hace que tengamos que ser conscientes de que cada día con más frecuencia nos enfrentaremos a esta situación y debemos tener los conocimientos necesarios para justificar cualquier tipo de actuación que realicemos.



            A la hora de responder al primer planteamiento partimos con varios problemas de base. El primero de ellos es de que actualmente seguimos careciendo de criterios adecuados para la estratificación del riesgo anestésico. Son varias las escalas de riesgo utilizadas de manera rutinaria como el ASA, POSSUM, Índice de Charlson, etc. Pero todas ellas tienen una serie de limitaciones y ninguna de ellas predice el riesgo a nivel individual con lo que las inhabilita para ser utilizadas como justificación para no anestesiar a un paciente. El segundo problema al que nos enfrentamos es que los resultados de mortalidad relacionada con la anestesia son muy dispares, a pesar de que existe un consenso de que esta a descendido de manera evidente. Esta disparidad en cuanto a la mortalidad se debe a las diferentes metodologías utilizadas fundamentalmente en la definición del periodo intraoperatorio y en los criterios de inclusión de la población a estudio. El problema podría radicar en que la carencia de escalas de riesgo adecuadas junto con una mortalidad relacionada con la anestesia no muy bien establecida podría hacer que basásemos nuestra decisión en criterios subjetivos más que en criterios objetivos.
            Lo que es evidente es que en la actualidad no disponemos de ninguna herramienta (escalas de riesgo) que justifique el no anestesiar a un paciente por estar demasiado enfermo, y que estas herramientas deben ser utilizadas para clasificar al paciente con el objetivo final de facilitar la toma de decisiones durante el intraoperatorio.
            En cuanto al segundo planteamiento lo que resulta innegable es que todavía existe mortalidad relacionada con la anestesia y que esta es mayor cuanto más grave está el enfermo. Una revisión reciente publicada en Lancet mostraba que la mortalidad en pacientes con ASA de 1 a 3 era inferior al 1%, con ASA 4 estaba en torno al 6% y ASA 5 se disparaba hasta el 27%. Pero primero es importante saber que aquí esta incluida la mortalidad tanto de los países desarrollados como los que están en vía de desarrollo, donde se sabe que la mortalidad es hasta tres veces superior. Y segundo plantearse si en estos estudios donde se recoge la morbilidad y mortalidad se ponían en práctica todas las medidas y conocimientos para reducirlas. Porque de las causas de mortalidad más frecuentemente relacionadas con la anestesia, como son las relacionadas con vía aérea y ventilación, cardiovascular, las relacionadas con fármacos y las relacionadas con los equipos, en casi un 50 % de ellas el manejo no es el adecuado. Esto lleva a la conclusión de que al menos los conocimientos de los que disponemos no siempre son llevados a la práctica clínica diaria y que posiblemente podamos reducir la mortalidad relacionada con la anestesia.
            Hoy en día se conocen multitud de medidas que disminuyen el riesgo anestésico. Medidas preoperatorias como el cese de tabaco y alcohol, uso de betabloqueantes y estatinas en pacientes seleccionados, estabilización de la enfermedad crónica de base, optimización de la función cardiopulmonar preoperatoria e incluso optimización hemodinámica preoperatoria en pacientes de alto riesgo, entre otras. A nivel intraoperatorio medidas como el simple checklist quirúrgico, medidas de prevención de infección quirúrgica, el control de la glucemia y la temperatura, la monitorización hemodinámica, la ventilación de protección, un control analgésico intra y posoperatorio adecuado, la anestesia locoregional, protocolos transfusionales, medidas antieméticas y protocolo para el manejo de complicaciones intraoperatorias, así como unos cuidados postoperatorios en el lugar adecuado e individualizados. Sin embargo, todas estas medidas has sido demostradas a nivel individual y no hay estudios a día de hoy que evalúen la morbi-mortalidad relacionada con la anestesia aplicando lo que debería ser el “standard of care”, es decir aplicando todas las medidas que han demostrado una reducción de la morbi-mortalidad.

            Podemos concluir que, a pesar de que la mortalidad en pacientes de alto riesgo es más elevada como no podía ser de otra manera, hoy en día disponemos de los conocimientos y herramientas necesarias para realizar un manejo anestésico con garantías en pacientes de alto riesgo.


Entrada realizada por: Carlos Ferrando Ortolá

sábado, 15 de febrero de 2014

Taller:
Sencillez e imaginación: no puedo ventilar bien a mi paciente y no soy un experto, ¿qué puedo hacer?

No hay nada nuevo en esto del distress….¿estás seguro? 


Definición de Berlín

Recientemente se ha propuesto una nueva definición y sistema de clasificación del SDRA que modifica algunos de los conceptos vigentes hasta el momento y establecidos en la Conferencia de Consenso Americano-Europea de 1994. La propuesta como “Definición de Berlín” incluye:

  •      Desaparece el concepto de “Lesión pulmonar aguda”. La definición de Berlín clasifica a los pacientes en tres grupos de acuerdo a su nivel de PaO2/FiO2. Pacientes con SDRA leve (PaO2/FiO2  200-300), pacientes con SDRA moderado (PaO2/FiO2 100-200) y pacientes con SDRA grave (PaO2/FiO2 <100).
  •       El panel de consenso que propone la nueva definición destaca el valor pronóstico de esta clasificación, un análisis retrospectivo de datos de pacientes con SDRA realizado por Gattinoni identifica una mortalidad del 27% para pacientes con SDRA leve, del 32% para pacientes con SDRA moderado y del 45% para pacientes con SDRA grave. Sin embargo en el análisis de sensibilidad/especificidad el área bajo la curva reportado es de 0.57, muy similar al reportado al clasificar a los pacientes según la antigua definición (0.53).
  •      El inicio de SDRA debe ser agudo, y se entiende como tal la aparición del SDRA en los 7 días siguientes a la presencia de un desencadenante reconocido como propiciatorio para el SDRA (trauma, sepsis, neumonía, etc.)
  •       No es necesario descartar la insuficiencia cardiaca, la nueva definición admite la coexistencia simultanea de los dos procesos (SDRA e Insuficiencia cardiaca), sin embargo para establecer una insuficiencia respiratoria como SDRA especifica que esta no pueda ser explicada totalmente por la aparición de insuficiencia cardiaca ó sobrecarga de fluidos. Es necesario asimismo una valoración objetiva (p.ej ecocardiograma, proBNP, etc.) en el caso en el que existan dudas sobre la presencia del factor precipitante (sepsis, trauma, etc.) en los 7 días previos.


Ventilación con volúmenes corrientes bajos

En el año 2000, la ARDS network publica los resultados del estudio ARMA, pasando a considerarse la ventilación con volúmenes corrientes bajos (6 ml/kg peso predicho) el nuevo estándar de la ventilación mecánica en pacientes con ARDS. Además utilización volúmenes corrientes bajos el estudio incluye la aplicación de un nivel de PEEP y la limitación en la presión plateau. El nivel de PEEP se fija en función de la FiO2 requerida para mantener una SPO2 mínima de 88-95% de acuerdo con una tabla.



FiO2
0.3
0.4
0.5
0.6
0.7
0.8
0.9
1
PEEP
5
5-8
8-10
10
10-14
14
14-18
18-24

El uso de volúmenes corrientes bajos ha sido validado en dos metaanálisis posteriores (1 y 2) . De los datos que se desprenden de estos 3 grandes trabajos se estima que la utilización de volúmenes corrientes bajos produce un descenso bruto en la mortalidad de los pacientes con SDRA en torno al 10%

Limitación de la presión plateau en pacientes con SDRA

El estudio ARMA establece no solo la necesidad de reducir el volumen corriente en los pacientes con SDRA, sino que también establece una reducción de presión plateau inferior o igual a 30 cm de H2O. Sin embargo algunos pacientes pueden presentar una disminución en la complianza de la caja torácica (especialmente en pacientes obesos) que hacen que ese nivel de presión plateau sea inadecuadamente bajo, pudiéndose utilizar en dichos pacientes mayores presiones plateau. Se considera que la monitorización de la presión transpulmonar, utilizando para ello la manometría esofágica es superior a la utilización de la presión plateau para dirigir la ventilación mecánica especialmente en este grupo de pacientes.

PEEP alta vs PEEP baja en pacientes con SDRA

En el año 2010 se publica el primer metaanálisis comparando el uso de PEEP alta frente a valores de PEEP bajos en pacientes con SDRA .A pesar de la gran cantidad de estudios publicados a este respecto, solo se pueden identificar 3 estudios randomizados que puedan incluirse en el metaanálisis (2229 pacientes en total). Del estudio de los resultados del metaanálisis se infiere que en pacientes con SDRA (definido con PaO2/FiO2 <200) el empleo de niveles elevados de PEEP está asociado a menor mortalidad (reducción absoluta de 5%). Este beneficio no se observa e incluso puede existir un aumento de la mortalidad cuando se utilizan niveles altos de PEEP en pacientes con PO2/FiO2 > 200.

Estrategias ventilatorias de rescate

La utilización de volúmenes corrientes bajos y limitación de la presión plateau conduce frecuentemente a la aparición de hipercapnia e incluso hipoxemia, distintos modos ventilatorios se han empleado con el fin de evitar estas complicaciones, sin embargo su utilidad no ha sido demostrada:
  •     Ventilación de alta frecuencia (HFOV), los dos grandes estudios realizados sobre este tipo de ventilación en pacientes con SDRA no han mostrado una mayor eficacia frente a la ventilación convencional – estudio OSCAR, o incluso han mostrado incrementar la mortalidad en pacientes con SDRA – estudio OSCILLATE
  •    Maniobras de reclutamiento. Hasta el momento no se ha demostrado la efectividad de las maniobras de reclutamiento en términos de disminución de la mortalidad aunque si existe una mejoría en la oxigenación y en la disminución de incidencia de hipoxemia refractaria en estos pacientes. Actualmente está en marcha un gran estudio multicéntrico que ya ha finalizado su fase de reclutamiento comparando una estrategia ventilatoria que incluye maniobras de reclutamiento frente a la utilización del protocolo del estudio ARMA. Una reciente revisión de los estudios publicados indica que a pesar de su falta de eficacia para disminuir la mortalidad, las maniobras de reclutamiento son técnicas seguras, encontrándose como complicaciones mas frecuentes la aparición de hipotensión (12% de los pacientes)  y desaturación (8% de los pacientes), siendo las complicaciones graves inferiores al 1%.



Ventilación en Prono

Ventilación en prono. La mayor parte de los trabajos indican como la ventilación en pronomejora la oxigenación de los pacientes y permiten disminuir la FiO2, esto ocurre sobre todo en aquellos pacientes con colapso en zonas dependientes del pulmón, aquellos en los que el SDRA es de causa extrapulmonar y en los pacientes que presentan una elevada presión intrabadominal. Sin embargo tradicionalmente este aumento en la oxigenación no se ha visto ligado con una menor mortalidad. Esta situación ha cambiado con la publicación en 2013 del estudio PROSEVA en el que se observa que los pacientes ventilados precozmente en prono presentan una reducción de mortalidad del 15% en los primeros 30 días y que se mantiene a los 90 días. Los pacientes que más se benefician de esta técnica son aquellos con SDRA más grave (en el estudio PROSEVA aquellos con PaO2:FiO2<150 mmHg con FiO2 ≥0.6 y PEEP ≥5 cm H2O), cuando se utiliza de forma precoz (en las primeras 33 horas tras intubación, tras estabilizar al paciente) y cuando se utiliza durante periodos prolongados (periodos de 17h en el estudio PROSEVA).


ECMO en pacientes con SDRA

Al igual que con la ventilación en prono, numerosos estudios no muestran una mejoría en la supervivencia de pacientes con SDRA sometidos a ECMO, sin embargo en el año 2009 se publica un estudio multicéntrico y randomizado con resultados prometedores, el estudio CESAR que muestra como en pacientes con SDRA severo el tratamiento en centros especializados en ECMO no solo es costo-efectivo, sino que además supone una disminución bruta de la mortalidad del 16%. A pesar de estos resultados todavía quedan áreas de incertidumbre del uso de ECMO en pacientes con SDRA como ¿Cuando ha de ser iniciado el tratamiento?, ¿Que subgrupo de pacientes se beneficia de ello?, ¿Qué estrategia ventilatoria asociar al tratamiento con ECMO?


Todos estos conceptos y algunos más intentaremos revisarlos durante el taller del CMP2014, para ello intentaremos llevar a cabo una serie de simulaciones que tal y como especifica el título del taller tal vez no cuenten con muchos medios, pero si con mucha “imaginación”. Bienvenidos al curso, bienvenidos al taller sobre SDRA.


Entrada realizada por: Manuel Muñoz, Enrique Alday, Ana Aroca

domingo, 9 de febrero de 2014

Charla y Taller:

No quiero quedarme bloqueado.

10 segundos para 10 minutos



         Cuando el físico Albert Einstein propuso a los científicos su revolucionaria teoría sobre el espacio y tiempo, todo el mundo aprendió que el tiempo no pasa para todos a la misma velocidad. Para explicar este concepto normalmente se cuenta la historia de un viajero espacial que se desplaza a la velocidad de la luz, pero sólo porque los científicos no suelen frecuentar los quirófanos: si lo hicieran, estarían acostumbrados a las diferentes velocidades a las que el tiempo pasa para las diferentes personas implicadas en el manejo de una emergencia.


            El tiempo es relativo no solo cuando viajamos a la velocidad de la luz, ya que puede:
- Está suspendido para el enfermo, que lucha entre la vida y la muerte;
- Correr rápido para el anestesista que tiene que resolver muchos problemas y hacer actividades prácticas;
- Ser interminable para un observador ocasional.

            
             La solución de una crisis depende también de la capacidad de sincronizar y manejar bien el tiempo: normalmente los equipos implicados en las urgencias deciden con demasiada rapidez, sin considerar las implicaciones de estas decisiones. De vez en cuando se olvidan, o no se consideran de manera adecuada, todos los elementos que podrían hacernos llegar a decisiones diferentes y no estamos seguros de que todos los miembros de nuestro equipo comprendan bien lo que nosotros, como "Team Leader", hemos pensado y queremos hacer.
            La gestión de la incertidumbre es parte de nuestro trabajo y no sabemos quién tiene la información o la idea que puede desbloquear una situación crítica. Por eso es importante manejar bien el tiempo y tener una constante conciencia de la situación, sincronizando el "tiempo" y el "pensamiento" de todo nuestro equipo. Checklists y pausas periódicas (10 segundos para 10 minutos) pueden ser muy buenas estrategias para realizar estos objetivos.

Os animamos a leer el siguiente artículo:


Entrada realizada por: Filippo Bressan

jueves, 6 de febrero de 2014

Charla:
La toma de  decisiones en  medicina



            Los anestesiólogos tomamos decisiones constantemente. Muchas de ellas son puramente clínicas (decidimos qué antibiótico poner frente a un determinado germen, qué técnica anestésica usar para un procedimiento, qué fármacos son los más adecuados…) y para tomarlas echamos mano del conocimiento científico actual (guías clínicas, protocolos…).
            
            En este campo aunque las decisiones no son siempre fáciles nos manejamos bastante bien.
            Sin embargo los pacientes, que son el centro  y la razón de nuestras decisiones, no son solamente entidades patológicas sino que son personas y como decía Ortega y Gasset, personas y sus circunstancias.
            “Yo soy yo y mi circunstancia. Y si no la salvo a ella, no me salvo yo.”


            Estas circunstancias (culturales, religiosas, espirituales, psicológicas, sociales…) condicionan que  las decisiones clínicas se compliquen e introducen  un criterio de corrección de nuestros actos no solo desde el punto de vista clínico sino también moral.  Por eso decimos que las decisiones en  anestesia y en general en medicina son clínico-éticas.
            La toma de decisiones éticas, igual que en cuestiones clínicas, se hace en condiciones de incertidumbre. No en vano Sir William Osler, consideró que la medicina era “la ciencia de la incertidumbre y el arte de la probabilidad”. Por lo tanto a lo más que aspiramos es a que los juicios morales sean razonables, entendiendo por razonabilidad, la ponderación cuidadosa de los principales factores intervinientes a fin de disminuir en lo posible la incertidumbre. A este proceso de ponderación razonable se le conoce ya desde la época de  Aristóteles como deliberación. Y a la decisión razonable tomada tras prolongada deliberación se la  llamó  prudente.



            Deliberación y prudencia son  dos condiciones básicas del razonamiento moral. La otra condición sería la responsabilidad.  La responsabilidad entendida en su acepción moral,  es decir, las decisiones responsables son las decisiones morales que uno cree que debe tomar en un determinado momento según las normas pero teniendo también en cuenta el contexto o circunstancias de cada caso particular. Solo aspiran a ser prudentes porque no sabemos si van a ser las correctas o no.
            Los componentes de cualquier acto moral son básicamente tres:
-          Los hechos: son datos de percepción u observación. Son por tanto objetivos. La ciencia, por lo general, trabaja con este tipo de signos objetivos. Son necesarios pues para que exista el conocimiento científico, pero también el moral ya que los hechos van a ser el asiento de los valores.
-          Los valores: son contenidos de estimación que tienen asiento en los hechos.  Son cualquier cosa que nos importa (la vida, el dinero, la intimidad, los derechos humanos, la belleza, los principios de la bioética…)
Cuando dos o más de estos valores entran en conflicto, de manera que se hace necesario tomar una decisión, nos hallamos ante un conflicto ético  o conflicto de valores.
-          Los deberes: Se fundan en valores que piden su realización. Así la justicia nos pide ser justos, la verdad, veraces…  Aparecen porque las personas somos seres morales que buscamos distinguir entre lo que está bien y lo que está mal. Aquí nos  ayuda la bioética que trata precisamente de los deberes y busca en la resolución de los conflictos de valores, el curso de acción óptimo, es decir, la solución que mejor va a proteger  todos los  valores enfrentados y no solo uno de ellos en detrimento del otro.

             Para esto es importante no tomar decisiones tratando los conflictos de valores de forma dilemática o estratégica,  buscando una única solución que salvaría  solo a uno de los valores en conflicto, sino de forma problemática, es decir, intentaremos salvar ambos valores, al menos parcialmente, a través de soluciones intermedias o cursos de acción.

            La duda  perenne sobre la  corrección de nuestras decisiones se mitiga si utilizamos un método que nos ayude. El método deliberativo ha sido  preconizado por el médico y bioético Dr. Diego Gracia  y es uno de los más utilizados en  los comités de ética Asistencial.  Se define como un procedimiento consistente en el análisis y ponderación de todos los factores que intervienen en la toma de decisiones a fin de que estas puedan ser consideradas razonables, responsables, prudentes, juiciosas o sabias. Se puede deliberar con uno mismo o con otras personas.  Pero como para cualquier otro proceso van a ser necesarias una serie de aptitudes que  muchas veces no nos vienen dadas y que por tanto debemos aprender.




 Las fundamentales son:
-Capacidad de escucha.
-Control de las propias emociones.
-Capacidad de argumentar.
-Tolerancia.
-Respeto a las opiniones de los otros.
-Capacidad de cooperación.
-Humildad intelectual.


El método deliberativo exige una serie de pasos:
-Análisis de los hechos.
-Análisis de  los valores implicados y  del conflicto de valores fundamental objeto de la  decisión.
-Argumentación racional sobre los cursos de acción posibles y los cursos óptimos. Cursos de acción serían las diferentes posibles soluciones al caso y el curso óptimo, aquel que mejor proteja todos los valores en conflicto.
-Evaluación ética del curso óptimo según principios y según consecuencias.
-Aclaración del marco legal.
-Pruebas de consistencia: comprobación de publicidad  y tiempo (comprobación de que nuestra decisión no haya sido precipitada y que podría ser defendida públicamente)
            Deliberar no es fácil, pero ayuda en la toma de decisiones éticas que frecuentemente aparecen en nuestra práctica clínica habitual  y además es un ejercicio de autoconocimiento. Aprender a deliberar contribuirá a crear  no solo mejores anestesiólogos  sino también mejores personas.


Entrada realizada por: Nieves Molins Gauna.
Servicio de Anestesiología y  Reanimación Complejo Hospitalario Universitario
 A Coruña.

domingo, 2 de febrero de 2014

Taller:

Arte y ciencia: la anestesia y el manejo perioperatorio en el paciente anciano de riesgo elevado y polimedicado

             El anciano ha recorrido un largo camino pero generalmente tiene un proyecto que imprime sentido a su vida. La primera regla para que las cosas vayan bien es “luchar por mejorar la calidad de vida del anciano proporcionando los medios que necesite y estén a nuestro alcance”. Se debe huir de la actitud pasiva de “no vale la pena” o “posiblemente ya no lo disfrute”, porque dicha actitud es el primer paso para que las cosas vayan mal.

            Anestesiar al anciano no es un problema, es un reto, y, una oportunidad de poner en práctica todo lo aprendido. Se necesita tener conocimientos, empatía, respeto a la vida y a la muerte  y auto-motivación para crear un plan anestésico que permita hacer fácil lo difícil, poniendo todo el empeño en lo que se hace.
           Respecto a la prevención cuaternaria en torno a la anestesia en el anciano, se debe contextualizar el riesgo debido a la fragilidad, la comorbilidad, la complejidad de la cirugía y anestesia, y decidir los cuidados perioperatorios  que debemos proporcionar, para así evitar las complicaciones y contribuir a disminuir el gasto publico.

            El anciano solo debe ir al quirófano si va a ganar calidad y cantidad de vida; se debe balancear el beneficio frente al riesgo de la cirugía, estimando el riesgo dependiente del paciente, de la agresividad quirúrgica y de los cuidados que podemos proporcionar.
            La revisión de indicadores perioperatorios destacan los siguientes aspectos de mejora:
1-      Identificar y prevenir los factores de riesgo de presentar complicaciones:
a.       la agresividad quirúrgica:
 i.      siempre que sea posible se debe realizar la cirugía percutánea, endoscópica o endovascular en lugar de la cirugía abierta
b.      el mal estado funcional del paciente:
i. la fragilidad (disminuye la reserva fisiológica, y predispone a complicacionesante el estrés quirúrgico; se identifica por: perdida de peso, agotamiento, fuerza de prensión débil, velocidad de la marcha muy lenta, y baja actividad física).
 ii. la falta de independencia para las actividades de la vida diaria,
 iii. la falta de movilidad (< 4 METS),
 iv. la desnutrición (perdida reciente de peso o hipoalbuminemia),
v. el nº de comorbilidades graves (cardio-pulmonares, demencia, enfermedad renal y anemia),
 vi. clase ASA IV,
vii.  polifarmacia y
viii. riesgo alto de isquemia o de enfermedad tromboembólica.
c.       del plan anestésico y de los cuidados perioperatorios
2-      La cirugía urgente por fractura de cadera, laparotomía o disección de aneurisma de aorta en el anciano, multiplican de 2 a 4 veces la mortalidad  asociada a la cirugía electiva. Son cirugías de alto riesgo en pacientes frágiles, cuya evolución postoperatoria podría mejorar aumentando los cuidados intra y perioperatorios. 
3-      La demora quirúrgica en la fractura de cadera, aumenta las complicaciones, sin que se haya demostrado que demorar la cirugía para tratar las enfermedades descompensadas, aumente la supervivencia y el número de pacientes que retornan al nivel de independencia previo. Por eso se recomienda que simultáneamente se traten las enfermedades y se fije la fractura, utilizando el plan anestésico y quirúrgico más adaptado a la situación  y,  con los cuidados perioperatorios que se necesiten, en lugar de tratarlos consecutivamente.
4-      Se debe protocolizar si mantener, suspender o sustituir los fármacos cardiovasculares, los antiagregantes y los anticoagulantes, tras valorar los riesgos del paciente y de la anestesia y cirugía, para disminuir los episodios de hipotensión, bradicardia, edema, delirio, hemorragia y trombosis.
5-      Para disminuir la tasa de delirio postoperatorio se deben monitorizar el BIS y la Saturación cerebral de oxígeno y, evitar: los opioides (la petidina), las benzodiacepinas, las dihidropiridinas, y los antagonistas de la histamina; en caso necesario, el fármaco sedante más seguro es la dexmedetomidina.   
6-      La anestesia regional parece tener menor repercusión cognitiva e interacciones que la anestesia general, y ambas se deben administrar junto a una analgesia multimodal, que incluya bloqueos de nervio periférico y evite el tramadol.
7-      Las fracturas, y la cirugía provocan hemorragia, hipovolemia, y anemia y sus complicaciones, para evitarlas se debe:
a.Pronosticar el riesgo cardio-renal: determinando el NT proBNP
b.Anticiparnos a la anemia con precursores hematínicos y eritropoyetina,
c. Prevenir la hemorragia con ácido tranexámico
d.Monitorizar la hemorragia y sus consecuencias (Saturación cerebral de oxígeno, confusión, isquemia cardiaca, oliguria)  
e.Reponer la volemia, y la oxigenación tisular con oxigenoterapia, fluidoterapia por objetivos.
f.Transfundir concentrados de hematíes, plaquetas y/o derivados plasmáticos por objetivos
8-      Entre los factores que pueden disminuir el riesgo de complicaciones perioperatorias destacan:
a. Disminuir la fragilidad con entrenamiento físico y nutrición,
b. Favorecer la técnica quirúrgica menos invasiva
c. Proporcionar el tipo de anestesia, cuidados anestésicos y analgesia multimodal que más favorezcan a la fisiología del anciano
d. Monitorizar para proporcionar una terapia por objetivos
                           i. Mantener la presión arterial media por encima de 60-65 mmHg,
                              ii. Mantener el BIS ≥ 60 con anestesia general y,  ≥ 80 con sedación
                                 iii. Mantener la saturación cerebral de oxígeno al menos  ≥ 50%  y no ≤ de un 20% de la basal
e. intensificar los cuidados perioperatorios y
f. la rehabilitación postoperatoria.
            La satisfacción del anciano y del anestesiólogo, va a depender de la distancia entre las expectativas que se espera lograr con la cirugía y anestesia, frente a las que se logran. El verdadero reto es evaluar las necesidades y, distribuir los recursos proporcionando más cuidados perioperatorios a quien más los necesita, sin aumentar los costes, ni desmotivar a los profesionales.

No declaro conflicto de intereses

Bibliografía:

1-Griffiths et al. Guidelines: Peri-operative care of the elderly 2014. Association of Anaesthetists of great Britain and Ireland. Anaesthesia 2014; 69 (Suppl 1): 81-98
2- Keays RT. The ageing patient- sans everything? Anaesthesia 2014; 69 (Suppl 1): 3-7
3-Partridge J S L. The impact of preoperative comprehensive geriatric assessment on postoperative outcomes in older patients undergoing scheduled surgery: a systematic review. Anaesthesia 2014; 69 (Suppl 1):8-16
4-Preoperative comorbidity and postoperative survival in the elderly: beyond one lunar orbit. Anaesthesia 2014; 69 (Suppl 1):17-25
5-Hubbard RE. Patient frailty: the elephant in the operating room. Anaesthesia 2014; 69 (Suppl 1):26-34
6- Strom C. Should general anaesthesia be avoided in the elderly? Anaesthesia 2014; 69 (Suppl 1):35-44
7-White SM. Ethical and legal aspects of anaesthesia for the elderly. Anaesthesia 2014; 69 (Suppl 1):45-53
8-Schofield PA. The assessment and management of perioperative pain in older adults. Anaesthesia 2014; 69 (Suppl 1):54-60
9- Peden CJ et al. National research strategies: what outcomes are important in peri-operative elderly care? Anaesthesia 2014; 69 (Suppl 1):61-69
10-Stoneman M et al. Emergency surgery: the big three: abdominal aortic aneurism, laparotomy and hip fracture. Anaesthesia 2014; 69 (Suppl 1):70-80

Entrada realizada por: Mº Concepción Cassinello Ogea